¿Por qué son tan importantes los seguros de Vida Riesgo?

En AXA, creemos que “la Protección es nuestra vocación”, una filosofía que se corresponde con el lema de nuestra última campaña, “Born to Protect”, y con nuestra forma de pensar. La protección debe identificarse como la razón de ser del sector asegurador en general, ya que es el fundamento y el motivo principal de su origen.

 
El seguro, como actividad humana que es, guarda una gran relación bilateral con los avances sociales a los que favorece y de los que recibe impulsos que le obligan a evolucionar, y esto ha sido así desde sus orígenes históricos, que se remontan a la navegación marítima allá por la Edad Media.
Entre las leyes marítimas de los griegos, que florecieron alrededor del imperio de Rodas, se regulaba la obligación recíproca de los cargadores de contribuir a la indemnización de los perjuicios causados en provecho común en caso de tempestad o de rescate del buque apresado por enemigos.
En Roma, existían asociaciones que guardaban ya cierta analogía con el seguro, pues mediante una pequeña cuota de entrada y otras periódicas, otorgaban a sus asociados sepultura y funerales apropiados.
El primer contrato de seguro del que se tiene constancia data del siglo XIV y en su desarrollo tuvo especial influencia la apertura de nuevas rutas comerciales para nuevos productos (especias y sedas) y la necesidad de arriesgar fuertes sumas de dinero.
Hoy, los seguros de Vida Riesgo y sus diferentes garantías han alcanzado gran importancia: contar con un seguro de Vida Riesgo es esencial si somos el pilar económico fundamental de la familia y tenemos proyectos empresariales con fuertes inversiones, hijos pequeños o dependientes económicos.
Es necesario comprender que este tipo de seguro no es un gasto extraordinario, sino una inversión que protege el patrimonio a través de la toma de decisiones informadas y conscientes y de acuerdo a nuestras necesidades. Pensar en un seguro de Vida Riesgo no implica únicamente contemplar que se está expuesto a múltiples riesgos, sino asumir que  la previsión y el cuidado de tu familia son fundamentales en nuestra vida.
Cuando formamos una familia, lo hacemos con la ilusión de brindar a nuestros seres queridos una vida íntegra, digna, plena y feliz. Esto implica contraer con ellos, necesariamente, un compromiso moral: el de darles amor, alimento, techo, vestido, salud, distracciones, protección, etc.
Sin embargo, como dicho compromiso depende de nuestra permanencia en el mundo, tenemos la responsabilidad de protegerlos, en caso de que llegásemos a faltar, mediante mecanismos que aseguren la continuidad de su nivel de vida hasta que puedan valerse o generar ingresos por sí mismos.
¿Cuál es el capital que debemos asegurarnos?
El periodo aconsejable para analizar las necesidades de cada asegurado y por ende calcular el capital a contratar son los ingresos netos de cinco años. Si una persona ingresa 50.000€ netos al año, un capital adecuado para su seguro sería de unos 250.000€, lo que permitirá a esa familia mantener su actual nivel de vida y no verse obligada a abandonar los proyectos personales o profesionales de cada miembro, pudiendo adaptarse a la nueva situación de forma gradual.
La garantía obligatoria en cualquier seguro de Vida Riesgo es el fallecimiento por cualquier causa, mientras que como garantías optativas podemos destacar:
-El fallecimiento por accidente o accidente de circulación.
-La invalidez por cualquier causa (invalidez por accidente y accidente de circulación).
-La Incapacidad Permanente Total (para ejercer la actividad profesional habitual), garantía que ofrecen pocas compañías en sus pólizas individuales. Un ejemplo muy utilizado para mostrar su importancia  es el caso del pianista o del futbolista profesional, que por motivo de un accidente pierde un dedo o tiene una lesión grave, circunstancia que le imposibilita seguir ejerciendo su profesión, aunque realmente no esté inválido y pueda desempeñar otros muchos trabajos.
-Las enfermedades graves, una garantía que tampoco ofrecen muchas compañías. Tiene un capital adicional al principal de hasta 180.000€, no es un anticipo de capital y su disposición, no anula la póliza.  Estas dos últimas garantías son ofrecidas por AXA en sus pólizas individuales.
Recientes estudios (2013) han puesto de manifiesto cómo afecta económicamente la muerte de un miembro del matrimonio a su viudo/a y su familia sin disponer de un seguro de Vida Riesgo. La muestra era de viudos/as con edades comprendidas entre los 25 y 60 años (la edad media era de 47 años):
En España hay unos 3,4MM de viudos/as, con una pensión media por hogar de 616,5€.  El 80% de esos 3,4 MM de viudos/as tienen hijos, de los cuales el 64% aún residen en el hogar y más del 50% de los hijos son dependientes económicamente de sus padres.
La muestra analizada es de una clase media – media alta. Los ingresos medios de sus pensiones son de 2.344€ y la pérdida media de ingresos en estas familias fue de 28% (aproximadamente, 656€). En el caso de las viudas, la situación se agrava, pues la pérdida de poder adquisitivo fue del 33% (unos 807€).
Sólo el 30% de los viudos/as del estudio tenían contratado un seguro de Vida Riesgo y el importe medio cobrado fue de unos 60.000€.  Solo el 10% de los seguros contratados ofreció un capital de indemnización, correspondiente a los ingresos netos de cinco años de trabajo.
El 60% de los viudos/as cree que su situación económica hubiera empeorado considerablemente sin el seguro de Vida Riesgo, y el 25% indica que no podría haber hecho frente a los estudios de sus hijos.
Para terminar este monográfico sobre la protección, es necesario volver a destacar la importancia de nuestro compromiso, como aseguradores,  en el asesoramiento activo por parte de los mediadores profesionales a los clientes, que deben estar alerta de todas las situaciones que pueden derivarse de un mal aseguramiento o, peor aún, de una falta del mismo.
Fuente AXA Exclusiv